Plantar correctamente en el jardín

Paso 1
La tierra vegetal mejora la estructura del terreno


Los terrenos ligeros (arenosos)
son muy porosos. Están bien ventilados pero no pueden almacenar mucha agua o nutrientes. La valiosa tierra vegetal se degrada con rapidez y las plantas corren el riesgo de desnutrirse o morirse de sed.


Los terrenos pesados (arcillosos)
son muy poco porosos, de modo que las raíces no reciben suficiente aire y calor. En verano se endurecen con rapidez y no dejan pasar suficiente agua. El crecimiento de las raíces se inhibe y toda la planta sufre.

Los terrenos óptimos (mejorados con tierra vegetal)
están sueltos y contienen mucho humus. Sólo un terreno que sea rico en humus podrá aportar una base viva para unas plantas sanas. Los microorganismos aportan una situación biológica ideal; se dispone de suficientes nutrientes y se pueden almacenar bien; la relación de agua, aire y calor está equilibrada.